lunes, 28 de abril de 2008

PEQUEÑO HOMENAJE AL HUMOR GRÁFICO

1.- CHUMY CHUMEZ

A mi entender, uno de los mejores humoristas de la Historia de nuestro país, con el valor añadido de ser humorísta reivindicativo durante la época de la dictadura. Este hecho le atribuye dos características muy bien definidas; ingenio sin límites y cojones bien puestos.








2.- EL ROTO

Llevo años siguiéndolo en El País, definiendo con cuatro lineas y tres frases la realidad más amarga con el humor más oscuro. Es muy particular, pero yo no puedo pasar sin él.







3.- ERLICH

Mi última adquisición; este argentino tan mordaz como sensible está llamado a convertirse en un grande (ya lo es) de este mundillo.








PD: si algun dia me motivo subiré a otros grandes de este asunto tan serio que es el humor.

domingo, 27 de abril de 2008

AUNQUE TU NO LO SEPAS

Como la luz de un sueño,
que no raya en el mundo pero existe,
así he vivido yo
iluminado
esa parte de ti que no conoces,
la vida que has llevado junto a mis pensamientos...

Y aunque tú no lo sepas, yo te he visto
cruzar la puerta sin decir que no,
pedirme un cenicero, curiosear los libros,
responder al deseo de mis labios
con tus labios de whisky,
seguir mis pasos hasta el dormitorio.

También hemos hablado
en la cama, sin prisa, muchas tardes
esta cama de amor que no conoces,
la misma que se queda
fría cuanto te marchas.

Aunque tú no lo sepas te inventaba conmigo,
hicimos mil proyectos, paseamos
por todas las ciudades que te gustan,
recordamos canciones, elegimos renuncias,
aprendiendo los dos a convivir
entre la realidad y el pensamiento.

Espiada a la sombra de tu horario
o en la noche de un bar por mi sorpresa.
Así he vivido yo,
como la luz del sueño
que no recuerdas cuando te despiertas.


Luís García Montero










Adaptación del poema de Luís García Montero, por Quique Gonzalez. Dedicada a Enrique Urquijo, de los secretos.

martes, 22 de abril de 2008

MARIA EN FERIA



Feria de Abril + Corazón de mujer = sonrisa inquietante



: )



.

LA MELANCÓLICA MUERTE DEL CHICO OSTRA



Se le declaró en la costa,
y en la playa fue la boda.
Su larga luna de miel
en la isla de Capri fue.

Para la cena el mesero
les puso un solo platillo:
un gran caldo de mariscos.
La novia pidió un deseo.

Y el deseo se realizó.
Dio al fin a luz un bebé.
Pero éste ¿era humano o no?
Bueno, quizá. Tal vez.

Diez dedos en pies y manos,
y demás órganos sanos.
Podía sentir y escuchar.
Pero ¿normal? No, ni hablar.

Este engendro antinatura,
este cáncer indecente,
era la imagen viviente
de toda su desventura.

Ella se quejó al doctor:
"No es hilo de mi madeja.
¿De dónde sacó ese hedor
a salmuera, pez y almeja?"

"Y ha sido usted afortunada.
Yo, la semana pasada,
traté a una niña con pico
y tres orejas. ¿Me explico?
Si es mitad ostra su niño,
búsquese otro a quien culpar.
-Y añadió con cierto guiño-:
"¿Se ha puesto a considerar
una casita en el mar?"

No sabían cómo llamarlo.
A veces le decían Carlo
y a veces -con voz perpleja-
"eso que parece una almeja".

Encogido el corazón,
ninguno en verdad sabía
si el chico ostra algún día
rompería el caparazón.

Los cuatrillizos Montalvo
cierta vez se lo toparon.
Le espetaron un "¡Bivalvo!"
y enseguida se escaparon.



Una tarde en que llovía,
Carlo se sentó en la calle.
Y miró arremolinarse
el agua en la alcantarilla.

Aparcada en la cuneta,
conmovida y afligida,
su madre daba salida
a su congoja secreta.

Ya se habían acostado
una noche, y ella dijo:
"Cariño, huele a pescado
y yo creo que es nuestro hijo.
Y aunque dicen que una dama
debe callarse estas cosas,
me parece que le endosas
tus problemas en la cama"

Él probó cuanta loción
pudo hallar en el mercado.
Tenía el cuerpo colorado
y comezón, comezón.
Y de rascar y rascar
la piel empezó a sangrar.

El doctor, tras una pausa,
dijo: "El remedio a su mal
podría ser su misma causa.
Las ostras, como sabéis,
dan gran potencia sexual.
Supongo que si os coméis
a vuestro niño podréis
saciar el ansia carnal".

Se acercó muy de puntitas,
muy a oscuras y en celada,
porque no notara nada
quien le daba tantas cuitas.
Y en voz muy baja le dijo:
"Carlo queridísimo, hijo:
no quisiera interferir
ni causarte desconsuelo.
Pero ¿has pensado en el cielo,
o te has querido morir?

Carlo parpadeó al oírlo
pero no le dijo nada.
Su papi apretó el cuchillo
y se aflojó la corbata.

Cuando lo levantó en vilo,
Carlo le mojó el abrigo.
Y en su boca ya la valva,
se escurrió por su garganta.

En la costa lo enterraron,
en la arena, junto al mar.
Una oración murmuraron
y se fueron a cenar.

Una cruz que daba pena
marcaba su sepultura
y unas letras en la arena
prometían vida futura.

Pero al subir la marea
una ola grande y fea
borró sin pena ni gloria
para siempre su memoria.

De regreso en el hogar,
él se le empezó a acercar.

La besó y le dijo: "Bella,
hagamos otra faena".
"Pero esta vez -susurró ella-
pidamos que sea una nena".



TIM BURTON

-The Melancholy Death of Oyster Boy

TAJABONE

Hace unos años, trabajé un tiempo recogiendo melones en el Sur de Francia, y durante ese tiempo vivía en un camping (muy barato) para los trabajadores de los campos circundantes. allí había jóvenes de muchas partes del mundo, que a partir de las 18:00, ya duchados y comidos, no tenían nada mejor que hacer que compartir y enseñar sus costumbres, su música o su cocina a los demás.

Era un ambiente único.

Pues bien, dos de estos jóvenes (franceses) llamados Joseph y Sarah, me calaron especialmente. Eran buenos, y no encuentro una palabra que los defina mejor; todo lo que hacían para con los demás era una pura expresión de cariño. Eran dos seres hermosos.

Él tocaba varios instrumentos, muchos de ellos de la India, donde había pasado algunos años, y ella cantaba como una diosa. Tenían una canción, su preferida, que yo les pedía una y otra vez porque me transportaba cuando la oía (esa mágica propiedad que tienen algunas canciones de hacerte sentir que las cosas son como deben ser) y hasta el día que nos separamos nunca me cansé de ella.

Les escribí en alguna ocasión, pero se me devolvían los correos, por lo que creo que no tenía bien su email. Una verdadera pena.

Años más tarde, un amigo me puso un disco de Ismael Lo, y descubrí en él "Tajabone", la canción mística de Joseph y Sarah. Desde entonces la llevo siempre dentro conmigo, y solo la pongo en momentos especiales.






Espero que los años no hagan sino engrandecer la fuerza con que me agarrabais la mano.

Las montañas no se encontrarán nunca, pero las personas sí.

Y NUNCA os voy a olvidar.

Gira que gira, gira la vida, y vuelta a empezar


Encaramarme a la cima,

o rebotar hacia abajo,

pero siempre sonriente,

y sudándome el carajo.





Foto: Mi maravillosa bola de contact, que una vez fuera de su funda, no puedo dejar de mirar.

Estilo: hoy estoy así. Una vez releido, me recuerda (salvando las diferencias, claro está) a un poema de una antología del año 80 de la nueva poesía onubense que me prestó un amigo, y en la cual había un poema que decía:

muy punki

muy punki

muy punki,

pero te llamas Teresa.

jueves, 3 de abril de 2008

Stick boy and Match girl in love


Stick Boy liked Match Girl,
He liked her a lot.
He liked her cute figure,
he thought she was hot.


But could a flame ever burn
for a match and a stick?
It did quite literally;
he burned up quick.




Tim Burton.