miércoles, 15 de octubre de 2008

La última batalla

Se acabó la batalla viejo amigo.

No pudo contigo la enfermedad ni la guerra,
pero pudieron los años.

Tú que te ponías un gorro rojo en navidad
y con una campana repartías los regalos.
Tú que echabas carreras en la playa (siempre ganabas)
y que solías ponerte rojo hablando de política.
Amante del buen cordero, desordenado.
Austero.

Has querido siempre lo mejor para los tuyos,
formar una buena familia,
conservar a tus amigos...
y lo has conseguido.

Cuando me llegue el vacío,
ojalá deje tanto lleno
como lo has dejado tú,
con lo que queda y quedará,
de la luz de tus sentidos.

Hasta siempre viejo amigo.






A Don Carlos Nieto Vazquez. Me gustaría ser capaz de creer en paraisos para soñar con volver a verte.

martes, 14 de octubre de 2008

Teatro de Sombras






: )

viernes, 10 de octubre de 2008



Angustias de persona mayor,
miedos de las profundidades,
faltas de aire en el pecho;

Devolvedme malditos mi sueño nocturno.

martes, 7 de octubre de 2008

TANTAS CIUDADES A LAS QUE DEBIMOS HABER IDO

Hoy le ha sido concedido el Premio Nacional de Poesía 2008 a Joan Margarit. Premio a una larga y curtida trayectoria.
A mí me gusta mucho.
Felicidades.






TANTAS CIUDADES A LAS QUE DEBIMOS HABER IDO

Es de ciudades cultas nuestro sueño,
con música y cafés hospitalarios,
la majestad de un puerto y estaciones
de hierro y de cristal
con los trenes bruñidos por la noche
y por la lluvia, por la misma lluvia
que nos arrulla en un pequeño hotel
o desde las ventanas de un museo.
Hay lugares tranquilos al amparo
de grandes árboles, gente educada,
callada, bien vestida, librerías
donde los ojos vagan mientras cae la tarde.

Tantas ciudades a las cuales
debimos haber ido, amada mía.
La luna sale tras aquellos puentes
de hierro de los años
en los que fue cambiando nuestra ley.
Desde entonces el tiempo es una lluvia
que nos inunda como a los tejados.
Pero en la luz del patio están los templos
de mármol blanco y travertino de oro.
Y por las calles de pequeños pueblos
encontramos estucos color tierra,
fastuosos, esgrafiados por el viento.
La casa del balcón posee aún
luz de conversaciones y refugio,
y cuando de los dos quede uno solo,
tendrá por compañía los recuerdos,
la hiedra y el ciprés hasta encontrarnos
en las ciudades de este sueño.


Joan Margarit, de su libro "Restos de aquel naufragio"

Vale, ¿y para qué?





Es un hecho innegable que la capacidad de raciocinio está bastante sobrevalorada en nuestra sociedad, o quizá debería decir valorada equivocamente: Por ella nos consideramos dioses en vida, capaces de hacer cualquier cosa, de llegar a cualquier límite del conocimiento y someter a cualquier especie.

Esta habilidad mental no ha resuelto aún, no obstante, ninguna de las grandes preguntas, como el "por qué" de todo esto (por ejemplo).

Pero lejos de resolver las cuestiones fundamentales, de las que todavía se encuentra a años luz, no soluciona tampoco las necesidades básicas a las que se enfrenta cualquier especie, es decir, sobrevivir, alimentarse, reproducirse y en definitiva perpetuar el genoma. De acuerdo, hemos inventado los edificios, la gastronomía y el erotismo, pero ¿que son estas cuestiones sino versiones más sofisticadas, más refinadas, de las mismas cosas?. Al final, nos enfretamos a los mismos retos que una hormiga, una cigüeña o un ornitorrinco (bendito bicho).

La única ventaja que a priori aporta el pensamiento abstracto sobre otras especies es el control absoluto del entorno, lo cual es paradójico, porque es precisamente ese pensamiento abstracto el que provoca un individualismo y una falta de conciencia colectiva como especie, que devasta y arrasa el entorno y los recursos que han de ser nuestra fuente de subsistencia, fenómeno que no ocurre en ningún otro animal salvo en nosotros (los demás viven en equilibrio con lo que les rodea). Así pues, somos tan listos que a falta de enemigos naturales nos los buscamos en nosotros mismos. Y nos encontramos.

Es evidente que a nivel individual nuestras "ideas" nos aportan bastantes alegrías, pero a nivel colectivo no solo están sobrevaloradas sino que además probablemente sean nuestra mayor condena.

O eso creo yo...

viernes, 3 de octubre de 2008


No he podido resistirme a poner otra.
¡Me encanta!
Grande Chumy.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Regaré con lágrimas tus pétalos





Juan Carlos Marí.

Premio Goya mejor corto de animación 2004.