viernes, 27 de noviembre de 2009

I,II,III y IV



I

Una vez encadenados nuestros ojos
el tiempo pasa por nosotros

de costado,

así como pasan la lluvia,
los truenos
y el miedo

por la cama del que duerme,

resguardado.



II

Me siento resguardado.

¿Pero quién soy yo para beber de tu alma?,
te pregunto con las manos.

Tus palabras no me responden.

Pero te huelo.



III

Te huelo a todas horas,
en todos las caras.

Todas huelen un poco a tí.

pero ninguna eres tú.

Salvo tú.



IV

Es increible cuanto de tú hay en tí.

Se diría que aveces hasta te sobras,

pero para eso estoy yo
(ahora lo sé);

para diluir tu exceso,

con el agua de mi boca,

para regar con mi aliento,

la pasión que nos toca.

jueves, 3 de septiembre de 2009

60 minutos y un café


Estoy vivo, luego tengo que sobrevivir. Para ello, como el 99,9% de los mortales, tendré que trabajar y ganar algo de dinero con el que pagar mis necesidades básicas primero, las no tan básicas luego y las totalmente superfluas finalmente. Ser parte de esa espiral de estupidez que gasta un dinero que no tiene en comprar cosas que no necesita.

Este consumismo, pienso, ennegrecido por el humo de lo cotidiano, no es más que el sustento o el engranaje de nuestro sistema económico global. Sin él, se cae. Este sistema es al mismo tiempo el responsable de que 3/4 del mundo pase hambre. Entonces, ¿si yo estoy vivo, 3/4 partes del mundo tienen que pasar hambre?. Parece que fue el azar quien me hizo nacer en ese 1/4 que consume sin mesura y que mantiene el sistema, pero, ¿de donde vienen en su gran mayoría las materias primas que consumimos ya transformadas, como bestias famélicas?¿no es acaso de esos 3/4?¿que sentido tiene?.

Mientras reflexiono sobre estas cuestiones, con la casi certeza de que no voy a resolver nada (en el fondo creo que este sistema es fiel reflejo del egoismo humano, y por tanto inamovible), en el café donde estoy sentado están pasando futbol. Juventus - Parma, si no me equivoco. Típico partido italiano sin mucha vistosidad pero con mucha picardía. Me pregunto cual será la fórmula del éxito del futbol en todo el mundo, ¿será porque se puede practicar en cualquier lado, con una bola de trapo, un coco o una lata vacía?¿será porque cualquiera puede soñar con hacerse famoso y podridamente rico?. A veces, quizá con demasiada frecuencia, vemos a un representante de los 3/4, quien gracias a su habilidad con el cuero en los pies salta a la élite de ese 1/4 que anhelaba.

En muchos casos ni siquiera sabrá expresarse correctamente, no digamos ya tener un mínimo de cultura, pero poco importa, pues será venerado por aquellos cuyo consumo, consuma el sometimiento de su pueblo.
Pero ya no a él. Él ha triunfado, ha salido del pozo y no piensa mirar atrás. Pocos, honrosas excepciones, son los que habiendo saltado el muro gracias a este estúpido deporte que adoro, vuelven la mirada hacia los suyos e intentan ahora que pueden, hacer algo por los suyos.
Algunos hasta llegarán a creer que valen los millones que se han pagado por ellos.

Las cifras se vuelven absurdas, surrealistas. ¿Que porcentaje de esos 3/4 comería o estudiaría durante un año con lo que cuesta un traspase de uno de estos "genios" del deporte?. Casi mejor no pensarlo o moralmente se acabó al invento, y al pueblo mejor no tocarle su circo.

No puedo evitar posar mi mirada en la chica de la mesa de al lado. Debe tener unos quince o dieciseis años, delgada, de cabello largo y mirada dulce. Está sentada frente a una montañita de bocadillos, aunque a decir verdad raramente le hinca el diente a alguno de ellos. Si no, no sería tan delgada supongo, aunque con las cosas del metabolismo nunca se sabe. Tiene la expresión un poco triste, o eso me ha parecido a mí.

Al otro lado de la mesa hay un señor canoso, algo calvo, y con una panza donde seguramente podrían servirle el desayuno mientras ve la tele. Parece ser su padre, ya que ambos comparten el plato de bocadillos, pero comparten poco más; en los cuarenta minutos que llevo sentado, él ha estado quizá treinta, quizá cuarenta, con el movil pegado en la oreja mientras ella, pequeña estatua de sal, permanece con su mirada triste clavada en el infinito.
Pensé que esta situación cambiaría ahora que ha dejado de hablar y de resolver esos asuntos tan importantes que le impiden compartir una charla mientras come con su hija, pero lo cierto es que ya han pasado quince minutos y no han cruzado ni una palabra. Ahora que no habla por el movil en cambio, no para de engullir bocadillos (de ahí el desayunador, supongo). Ella parece que ha perdido definitivamente el interés en ellos y sigue con su mirada triste.

No pretendo inmiscuirme en la vida de nadie, ni mucho menos pensar que yo se como deberían vivirla mejor, pero su ausencia de comunicación me encoge el corazón. Pienso que si yo tuviera una hija intentaría, aunque fuera a base de chorradas, que no tuviera esa expresión tan severa. Pero quien sabe, igual cuando tenga una hija de quince años no la entiendo y me desespero, o quizá sea ella la que no quiere comunicarse conmigo. Quizá he juzgado al señor con desayunador incorporado demasiado rápido. Aún así, su barriga sigue siendo estratosfericamente indecente en un país con tantas precariedades y donde hay mucha hambre (aunque según los datos oficiales esto sea jauja).

Parece ser que mientras les miraba de reojo me he perdido un gol de la juve. No me importa, porque ahora tengo un sombrero nuevo y la cabeza un poco más despejada. Que gran compra ha sido este bolígrafo, posiblemente la mejor de la semana.

25/08/09

jueves, 27 de agosto de 2009

martes, 12 de mayo de 2009

A.V.



Tú,
chico triste,
archienemigo de tí mismo,
siempre luchando una última batalla.

Solías volver victorioso.
 
Pero al final te ganaste la guerra
y nos dejas como refugiados,
en tierra de nadie.



Hasta siempre Antonio.

martes, 28 de abril de 2009

Despertar



En ocasiones despierto por un instante de este sueño profundo que es la vida, y me encuentro un lugar al que no pertenezco, pero que lo siento como un hogar. Tengo unas rutinas diferentes y las caras que pululan a mi alrededor son relativamente nuevas. Pero todo tiene un aire familiar. 

He despertado en Toulouse, en Bilbao, en Sevilla y en Buenos Aires, siempre con vidas distintas, con inquietudes variables y aficiones cambiadas. Despierto por un breve espacio de tiempo y vuelvo a dejarme mecer por lo onírico y lo surrealista del paso del tiempo.

En esos instantes de lucidez me miro en el espejo y veo una persona distinta cada vez, y aunque la base siempre es la misma, el gesto cambia irremediablemente. ¿Soy más viejo ahora o más joven?. Mis canas podrían gritar lo primero, pero tampoco estoy muy seguro de tener que hacerles caso. Me sorprendo mirando cara a cara a un desconocido, asumiendo cuanto de mí hay en él. O cuanto de él hay en mí.

Reflexiono entonces si no debería pasar más tiempo despierto, buscando como objetivo poner a quien yo quiera frente a mí en el espejo, pero acabo sucumbiendo a mi propia naturaleza. Asumo que volveré a despertar y volveré a sorprenderme.

Vuelvo a fluir.

lunes, 2 de febrero de 2009

Brindemos!

Y un brindis por:


La plata callada que vive en tus ojos,
tu envite y mi arrojo,
placer terminal,

Apuesta profunda de los que están vivos,
tu siembras, yo abrigo,
y volver a empezar,

¿Pues que es la distancia,
y que es estar lejos?
si existen bosquejos
del arte de amar...

miércoles, 21 de enero de 2009

Don dinero

Dice Paco Ibañez antes de empezar esta canción en el Olimpia, París, que está escrita por el Arcipreste de Hita (primera mitad del S.XIV), pero que parece escrita hoy mismo (1969 para él). Coincido.




Hace mucho el dinero, mucho se le ha de amar;
Al torpe hace discreto, hombre de respetar,
hace correr al cojo al mudo le hace hablar;
el que no tiene manos bien lo quiere tomar.

También al hombre necio y rudo labrador
dineros le convierten en hidalgo doctor;
Cuanto más rico es uno, más grande es su valor,
quien no tiene dinero no es de sí señor.

Y si tienes dinero tendrás consolación,
placeres y alegrías y del Papa ración,
comprarás Paraíso, ganarás la salvación:
donde hay mucho dinero hay mucha bendición.

El crea los priores, los obispos, los abades,
arzobispos, doctores, patriarcas, potestades
a los clérigos necios da muchas dignidades,
de verdad hace mentiras, de mentiras hace verdades.

El hace muchos clérigos y mucho ordenados,
muchos monjes y monjas, religiosos sagrados,
el dinero les da por bien examinados,
a los pobres les dicen que no son ilustrados.

Yo he visto a muchos curas en sus predicaciones,
despreciar el dinero, también sus tentaciones,
pero, al fin, por dinero otorgan los perdones,
absuelven los ayunos y ofrecen oraciones.

Dicen frailes y clérigos que aman a Dios servir,
más si huelen que el rico está para morir,
y oyen que su dinero empieza a retiñir,
por quién ha de cogerlo empiezan a reñir.

En resumen lo digo, entiéndelo mejor,
el dinero es del mundo el gran agitador,
hace señor al siervo y siervo hace al señor,
toda cosa del siglo se hace por su amor. 

                    Arcipreste de Hita



Otra adaptación, esta vez de Quevedo, sobre el mismo tema. Grande Paco.



Y la original:


Madre, yo al oro me humillo, 
Él es mi amante y mi amado, 
Pues de puro enamorado 
Anda continuo amarillo. 
Que pues doblón o sencillo 
Hace todo cuanto quiero, 
Poderoso caballero 
Es don Dinero.

Nace en las Indias honrado, 
Donde el mundo le acompaña; 
Viene a morir en España, 
Y es en Génova enterrado. 
Y pues quien le trae al lado 
Es hermoso, aunque sea fiero, 
Poderoso caballero 
Es don Dinero.

Son sus padres principales, 
Y es de nobles descendiente, 
Porque en las venas de Oriente 
Todas las sangres son Reales. 
Y pues es quien hace iguales 
Al rico y al pordiosero, 
Poderoso caballero 
Es don Dinero.

¿A quién no le maravilla 
Ver en su gloria, sin tasa, 
Que es lo más ruin de su casa 
Doña Blanca de Castilla? 
Mas pues que su fuerza humilla 
Al cobarde y al guerrero, 
Poderoso caballero 
Es don Dinero.

Es tanta su majestad, 
Aunque son sus duelos hartos, 
Que aun con estar hecho cuartos 
No pierde su calidad. 
Pero pues da autoridad 
Al gañán y al jornalero, 
Poderoso caballero 
Es don Dinero.

Más valen en cualquier tierra 
(Mirad si es harto sagaz) 
Sus escudos en la paz 
Que rodelas en la guerra. 
Pues al natural destierra 
Y hace propio al forastero, 
Poderoso caballero 
Es don Dinero.


Y una última letrilla satírica de Quevedo también adaptada:

Tan pequeño... tan grande...


Hoy, la fina cáscara que encierra mis miserias y mis fantasmas se quiebra con el silencio de la noche y la lúgubre caravana de mis pensamientos, permitiéndoles brotar libremente. Revolotean entonces sobre mi cabeza, provocando un estruendo dificilmente soportable por mi conciencia. Es el momento de la angustia, de lo que se dejó de hacer o sin lugar a dudas se hizo mal. Es el momento de arrepentirse, de retractarse en la vigilia, de dudar de las convicciones.                        

Y entonces ella, como si oliese mi desasosiego, envuelta en un manto de ternura y con una suavidad en su mano que envidiarían un millón de plumas, vuelve, por un instante, del profundo mundo de los sueños y posa su brazo en mi costado. 

Vuelve la paz. Vuelvo a sentirme capaz de todo. Vuelvo a reinar sobre mis fantasmas y a reirme de mis miserias. Suspiro aliviado. 

Mañana no recordará nada, quizá ni siquiera ahora sea consciente, y aunque lo fuese yo no sabría que palabras elegir para agradecer ese gesto, que es tan pequeño, pero tan grande. 

Le debo cordura, dulzura y un sueño.

martes, 13 de enero de 2009

Andres Rabalo, "El Roto"






 

Siempre crítico.

Siempre comprometido.

Se esté de acuerdo o no con sus ideas, es cuanto menos admirable contemplar su carrera.

domingo, 11 de enero de 2009

I Profecia



Contemplarás tus defectos reflejados en palabras ajenas,
y te reconocerás en la inconfundible figura que los sustenta.
Y habrás de sufrir mil agujas clavadas por cada uno de ellos.

Sabrás que son tuyos por la ausencia de oxígeno en el pecho cada vez que uno es nombrado.


.

martes, 6 de enero de 2009



Los miro a ellos.

Miro a la navidad.

Los miro a ellos.

Miro a la navidad.

Los miro a ellos.

Miro a la navidad.

Los miro a ellos.

Miro a la navidad.

Los miro a ellos.



Tengo ganas de vomitar.


.

domingo, 4 de enero de 2009

Me faltas


Me faltas al despertar, 

En la brisa, 

Me faltas bajando la escalera,

 En los ojos de la gente,

En el amarillo de la cerveza,

En los agujeros de las aceitunas,

En el paso del tiempo,

Me faltas preocupada,

Risueña,

Encolerizada,

Ilusionada,

Tierna y pequeña,

Me faltas en cada latido,

En cada buche,

En cada sonido.

Me faltas ahora…

jueves, 1 de enero de 2009

¡A LA VOZ DE YA!



Acabas de nacer.

 

Bienvenido al mundo.

 

Acabas de ser asociado a unos valores etnogeográficos y culturales identificativos. 

 

Las fiestas, la gastronomía o un género musical darán identidad a tu persona, y todos dirán que tu eres esos elementos. Si bailas esa música o te regocijas con esa comida será sin duda cuestión de genética. Nadie dirá que has nacido en esos patrones.

 

Habrá, por supuesto, que añadir un marco geográfico a tu cultura. ¡No cualquiera tendrá el derecho a identificarse con cualquier sitio!. Las lineas de dicho marco vendrán marcadas por tus antecesores no tan lejanos y te las venderán a tí como existentes desde que el mundo es mundo.Esto es así desde hace mucho tiempo. Ásúmelo rápido, porque tu también serás encargado de venderlas dentro de no tanto tiempo. Existe la posibilidad de que a lo largo (o a lo corto) de tu vida te llamen para defender estas líneas ancestrales y entonces no podrás negarte, pues como ya sabes ellas están ahí desde siempre y son parte de tí. Representan todo lo que amas y todo lo que eres, así que más te valdrá defenderlas.

 

Para poner la guinda al pastel, añadirás unos cuantos elementos aglutinadores, también por supuesto más antiguos que el viento. En este capítulo habrás de tener en cuenta banderas (¡cuan exultante resulta la contemplación de sus colores!), himnos o selecciones de futbol. Todo vale, pero recuerda; estos elementos solo resultan bellos si son los tuyos. Si fueran otros habrán de resultarte repugnantes y feos.

 

Sobretodo ni se te ocurra establecer tus límites en cuanto al mundo que puedas abarcar para amar, como familia o amigos (no importa de donde) pues ello iría en contradicción de todo lo anterior y no queremos nadar contracorriente.

 

Acabas de nacer.

 

Wellcome to the jungle.





Imagen: El nacimiento de un nuevo hombre, Dalí, Barcelona. 

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