
He despertado en Toulouse, en Bilbao, en Sevilla y en Buenos Aires, siempre con vidas distintas, con inquietudes variables y aficiones cambiadas. Despierto por un breve espacio de tiempo y vuelvo a dejarme mecer por lo onírico y lo surrealista del paso del tiempo.
En esos instantes de lucidez me miro en el espejo y veo una persona distinta cada vez, y aunque la base siempre es la misma, el gesto cambia irremediablemente. ¿Soy más viejo ahora o más joven?. Mis canas podrían gritar lo primero, pero tampoco estoy muy seguro de tener que hacerles caso. Me sorprendo mirando cara a cara a un desconocido, asumiendo cuanto de mí hay en él. O cuanto de él hay en mí.
Reflexiono entonces si no debería pasar más tiempo despierto, buscando como objetivo poner a quien yo quiera frente a mí en el espejo, pero acabo sucumbiendo a mi propia naturaleza. Asumo que volveré a despertar y volveré a sorprenderme.
Vuelvo a fluir.
2 comentarios:
AAHHHHH!!! que ganas tengo de verte amigo!!! precioso todo lo que no habia leido ultimamente!!estas hecho un artista.
Hace mucho que no se nada de ti! Pero sigue sorprendiendote a ti mismo y a los demás, no pares eh?!?;)
musus!
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