
No haces nada.
NADA.
Solo comes, lloras y duermes.
Ni siquiera puedes ver correctamente todavía.
Me quedan años para que podamos ver una película que nos guste a los dos.
Bastantes más para poder invitarte a una cerveza.
Faltan décadas para que podamos charlar de la actualidad política (si es que te interesa por aquel entonces).
Y entonces dime, ¿como has conseguido, niña de ojos rasgados, convertirte en pilar fundamental de mi vida? ¿por qué no puedo dejar de sonreir cuando compartimos habitación? ¿con que hiciste palanca para sacar de mi un tipo de ternura que no sabía que tenía?.
A tus tres semanas de vida (todo un mundo para ti, sin duda) has conseguido arrancarme de dentro lo que a otros cuesta años:
Te quiero pequeñita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario